¿Huir de la tentación o correr hacia ella?

¿Huir de la tentación o correr hacia ella?
Génesis 39:12
Y ella lo asió por su ropa, diciendo: Duerme conmigo. Entonces él dejó su ropa en las manos de ella, y huyó y salió.
 
2 Timoteo 2:22
Huye de todo lo que estimule las pasiones juveniles. En cambio, sigue la vida recta, la fidelidad, el amor y la paz. Disfruta del compañerismo de los que invocan al Señor con un corazón puro.
 
Reflexión:
José honró a Dios en en momento de la tentación. Él huyó cuando la esposa de su jefe Potifar intentaba seducirlo y atraparlo para dormir con ella. José prefirió sufrir las consecuencias de despreciar a esa mujer antes que ofender a Dios. 
Todos, al igual que José enfrentamos tentaciones todos los días. Nuestra carne intentará seducirnos para hacer lo que nos da satisfacción en el momento. ¿Cuál será nuestra actitud? ¿Huir de la tentación o correr hacia ella? Muchos le echamos la culpa al diablo de los problemas que tenemos, pero la verdad es en vez de alejarnos de sus trampas, nos acercamos a ellas. Primero pensamos que no caeremos, pero allí estamos, coqueteando con la idea de hacer algo que no le agrada al Señor. Esto no solo aplica a pecados sexuales sino a todo en nuestra vida. Decimos amar a Dios, pero, ¿estamos dispuestos a amarle al punto de negarnos a nosotros mismos? ¿Nos rendiremos a nuestros sentimientos o a la obediencia a Cristo? 
 
Oración:
Padre, perdóname por correr hacia la tentación. Perdóname por no poner límites a aquellas cosas que intentan consumirme y alejarme de ti. ¡Qué tontería es pensar que puedo jugar con fuego sin quemarme! Todo tiene consecuencias. ¡Oh Señor! Lléname con tu Espíritu Santo para alejarme de la tentación y someterme a tu Palabra. Quiero huir de mis pasiones y acercarme a la cruz de Cristo. Pido todo en tu nombre. Amén.
Diana Hepsiba Montiel
Diana Montiel es parte del equipo pastoral de River Oaks En Español. Esposa y madre dedicada a compartir las buenas nuevas para las familias latinas. A través de programas radiales, clases para mujeres y consejería individual y de familia, desea compartir el mensaje del Dios que la amó cuando ella menos lo merecía, menos lo esperaba y más lo necesitaba. ¡Con Dios se vive mejor!

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