Un nuevo Presidente. El mismo Rey.

Un nuevo Presidente. El mismo Rey.
Daniel 2:20-21 Alabado sea el nombre de Dios por siempre y para siempre, porque a él pertenecen toda la sabiduría y todo el poder. Él controla el curso de los sucesos del mundo; él quita reyes y pone otros reyes.
2 Timoteo 2:2 Ora de ese modo por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que podamos tener una vida pacífica y tranquila, caracterizada por la devoción a Dios y la dignidad.
2 Crónicas 7:14 Pero si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, busca mi rostro y se aparta de su conducta perversa, yo oiré desde el cielo, perdonaré sus pecados y restauraré su tierra.
Reflexión y Oración:
Hoy seremos testigos de la transferencia de poder de un Presidente a otro. Y, mientras el mundo celebra o protesta a su manera,  nosotros, tomamos una ruta distinta: nos arrodillamos ante Jesucristo reconociendo su soberanía. Nosotros no somos víctimas de las circunstancias. Estamos aquí por un decreto divino. Vinimos a bendecir esta nación y eso es lo que vamos a hacer. Vamos a pedirle perdón al Señor por los pecados que hemos cometido contra su santidad, contra los más débiles e indefensos. Pedimos perdón por nuestra soberbia y por pensar que nuestra manera de pensar es mejor que lo que Él estableció en su Palabra. Hoy pedimos misericordia para esta nación y le rogamos que levante personas justas en el gobierno. Hoy le rogamos por nuestras familias, para que desde el centro de nuestros hogares brote la bendición a nuestras comunidades. Hoy reconocemos a Jesucristo como nuestro Proveedor, nuestro Defensor, nuestra Luz, nuestra Paz y sobre todo, como nuestro Rey y Señor.
Hoy, en obediencia a nuestro Padre, bendecimos a esta nación, a sus gobernantes y a su gente con la mejor bendición: una relación correcta con Dios. 
Diana Hepsiba Montiel
Diana Montiel es parte del equipo pastoral de River Oaks En Español. Esposa y madre dedicada a compartir las buenas nuevas para las familias latinas. A través de programas radiales, clases para mujeres y consejería individual y de familia, desea compartir el mensaje del Dios que la amó cuando ella menos lo merecía, menos lo esperaba y más lo necesitaba. ¡Con Dios se vive mejor!

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