Mentiras y Verdades Sobre las Emociones: Resumen de la clase

Mentiras y Verdades Sobre las Emociones: Resumen de la clase

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Proverbios 12:18-19 Algunas personas hacen comentarios hirientes, pero las palabras del sabio traen alivio. Las palabras veraces soportan la prueba del tiempo, pero las mentiras pronto se descubren.

Mentira #3: No puedo cambiar mi manera de ser.

En vez de aceptar la responsabilidad por nuestras decisiones, actitudes y conductas, tenemos cientos de razones para justificar lo que somos:

– Mi casa es tan pequeña que todo me desespera.

– Mi trabajo es tan agotador que no puedo evitar enojarme con mis hijos al llegar a casa.

– Ando en mis días.

– Me hicieron enojar.

Verdad: Sí podemos elegir. Somos responsables de nuestras propias decisiones. Podemos cambiar gracias al poder del Espíritu de Dios. Al abrazar la verdad podemos romper las cadenas de nuestro pasado, nuestras circunstancias y aún los hábitos más arraigados.

Mentira #4: Tengo mis derechos.

Vivimos en una sociedad que nos enseña a gritar y reclamar nuestros derechos y se nos ha dicho que exigirlos es el pasaporte a la felicidad y la libertad.

En la Biblia encontramos la vida de Jonás, un hombre que hizo rabieta cuando Dios no hizo lo que él esperaba y ¡quería hasta morirse de la rabia! Jonás pensaba que tenía el derecho de controlar su propia vida y las circunstancias, de que las cosas se hicieran a su antojo y enojarse si esto no se cumplía. Debido a su obstinación en exigir sus derechos se tornó voluble y aislado, y se apartó de Dios.

La historia de Jonás es muchas veces similar a la mía. Con frecuencia descubro que me siento molesta y turbada si las cosas no salen como yo quiero. Puede ser alguna decisión que se toma en la oficina, un conductor descortés en la calle, una fila muy larga para pagar una cuenta, la imprudencia de algún familiar, la ofensa (real o percibida) de una amiga, alguien que incumple una cita, una llamada telefónica que me despierta. Si reclamo mis derechos, hasta el más mínimo incumplimiento de los mismos me pondrá malhumorada, tensa y enojada.

La única salida a esa inestabilidad emocional y espiritual consiste en ceder todos mis derechos a aquel que en última instancia tiene todos los derechos: Jesucristo. Recuerda que las relaciones y culturas exitosas no se construyen sobre la exigencia de los derechos, sino sobre la cesión de los mismos. El mismo Jesús no vino a exigir sus derechos sino a servir y a dar su vida en rescate por nosotros.

 Mentira #5: Tengo derecho a satisfacer todos mis anhelos

Nuestra sociedad promueve la idea de que existe (o debería existir) un remedio (de preferencia rápido y fácil) para cada anhelo insatisfecho: Si tienes hambre, come. Si quieres algo que no puedes pagar, cómpralo a crédito. Si ansías algo de romance, vístete y actúa de tal forma que los hombres te vean. Si te sientes sola, ábrele tu corazón al hombre casado con el que trabajas. Esta manera de pensar ha dejado a muchas mujeres insatisfechas, confundidas y en la búsqueda incansable por llenar el vacío de su corazón.  Este engaño ha traído gran aflicción y esclavitud. Ha sido la causa de una gran dosis de ansiedad, resentimiento y depresión. Esta mentira ha impulsado a miles de mujeres a entregar su sexualidad por cualquier migaja de afecto o compañía. Todo por la búsqueda desenfrenada por complacer sus anhelos más profundos e insatisfechos.

 

Verdades:

  1. Debemos reconocer que siempre tendremos anhelos insatisfechos en esta vida. Si tuviéramos todo en el presente nuestro corazón no anhelaría algo mejor. Además, nuestros anhelos no siempre son pecaminosos en sí mismos. Lo incorrecto es exigir que se satisfagan aquí y ahora, o persistir en suplirlos de forma ilegítima. Por ejemplo, Dios creó el impulso sexual. No está mal satisfacer este impulso, siempre y cuando se haga en el tiempo que Dios determine y a su manera, que es bajo el pacto matrimonial. Del mismo modo, no está mal sentir hambre o comer. Lo que está mal es hartarse de comida por tratar de satisfacer anhelos emocionales o espirituales. Dios permite que nuestros anhelos sean satisfechos pero debemos aprender a contentarnos con que algunos de ellos no lo sean.
  2. Nada ni nadie puede satisfacer los anhelos más profundos de nuestro corazón. Sin excepción, cada cosa creada nos decepcionará. Las cosas se pueden quemar, romper, perder o ser robadas. Las personas pueden irse, cambiar, fallar o morir. No existe un hombre que pueda satisfacer todos los anhelos  profundos del corazón de una mujer. Dios nos creó de tal modo que nunca estaremos satisfechas con alguien o algo que no sea Él mismo.

Mentira #6: Si siento algo debe ser cierto.

El objetivo de satanás es que creamos que si nos sentimos rechazadas, así es en la realidad. Si nos sentimos incapaces de enfrentar dificultades, entonces es verdad que no podremos lograrlo; que si sentimos que Dios nos ha desamparado, así debe ser… La verdad es que nuestros sentimientos distan mucho de la realidad. En muchos casos, no son confiables y cada vez que preferimos confiar en nuestras emocionas tan variables en vez de en las verdades inmutables de Dios y su verdad, perdemos la batalla.

En medio de los torbellinos de emociones que experimentamos las mujeres debemos traer a nuestra memoria sin cesar la verdad.

La verdad es que Dios es bueno, no importa si lo siento o no. La verdad es que Dios me ama, sin importar si me siento o no amada. La verdad es que mediante la fe en la sangre que Jesucristo derramó por mí en la cruz recibo el perdón, no importa si lo siento o no. La verdad es que Dios nunca me dejará ni me abandonará, que está conmigo todo el tiempo aunque a veces me sienta sola y desamparada.

Si queremos ser libres hay que admitir que no siempre podemos confiar en nuestras emociones, y que debemos estar dispuestas a rechazar cualquier sentimiento contrario a la verdad.

 La verdad de la Palabra de Dios puede darle estabilidad a nuestras emociones.

Mentira #7: No puedo hacer nada cada vez que mis hormonas están fuera de control. (Algunas veces es comprensible portarse mal)

Algunas mujeres que conozco achacan su malhumor y sus reacciones desagradables a su ciclo menstrual.  Para algunas mujeres incluso el embarazo justifica una conducta caprichosa y un estado de ánimo caótico.

Es indiscutible que el funcionamiento de hormonal de nuestro cuerpo afecta nuestras emociones, mente y espíritu. Sin embargo, caemos en la trampa de satanás si justificamos toda actitud carnal y pecaminosa por nuestra condición física o por cambios hormonales. Repito, los cambios hormonales NO justifican el malhumor y las palabras desagradables que muchas veces expresamos.  Incluso, yo misma a veces permito que el cansancio se vuelva la excusa para mi carnalidad (andar de mal genio, levantar la voz y ser grosera).

La verdad es que Dios diseñó nuestro cuerpo para funcionar por ciclos y etapas y es cierto que algunas etapas son un reto. Aunque Dios no promete una vida sin dolor, sí ha prometido suplir todas nuestras necesidades (emocionales y espirituales también) y darnos gracia (Su poder) para enfrentar los retos y dificultades que encierra cada etapa de la vida.

Mentira #8: No puedo controlar mis emociones

Satanás utiliza esta mentira para hacernos creer que somos incapaces de decidir sobre nuestras emociones o controlarlas. Aunque en cierta medida no podemos cambiar nuestros sentimientos, la verdad es que NO estamos sometidas a ellos. Tal vez no te sientas capaz de controlar tu temor respecto a un examen médico que está próximo. Sin embargo, eso no significa que no puedas controlar tu preocupación  y angustia respecto a los resultados del mismo. Quizá no puedas evitar sentirte molesta o irritable durante unos días cada mes, pero SÍ puedes evitar palabras y actitudes rudas hacia todo el que se cruza por tu camino en ese momento.

La verdad es que sin importar las emociones que bullen en nuestro interior, por la gracia de Dios podemos tomar la decisión de confiar en Él, obedecerlo y poner nuestros ojos en Él. Al hacerlo recibimos la paz y la gracia para ser fieles aunque las circunstancias no cambien.  No permitas que tu vida dependa de tus emociones. Se determinada para someter tu voluntad a la obediencia a Dios a pesar de cómo te sientas.

Diana Hepsiba Montiel
Diana Montiel es parte del equipo pastoral de River Oaks En Español. Esposa y madre dedicada a compartir las buenas nuevas para las familias latinas. A través de programas radiales, clases para mujeres y consejería individual y de familia, desea compartir el mensaje del Dios que la amó cuando ella menos lo merecía, menos lo esperaba y más lo necesitaba. ¡Con Dios se vive mejor!

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